ANTES DE ADOPTAR

¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA ANTES DE ADOPTAR?

La adopción debe ser un acto bien meditado, ya que la introducción de un ser vivo en casa, siempre nos provocará ciertos cambios en nuestra rutina diaria. A pesar de que nos dará grandes satisfacciones, deberemos tener en cuenta que también tienen una serie de necesidades de las que seremos los totales responsables durante todo el tiempo de vida del animal. (Entre otros, gastos de alimentación, gastos veterinarios, deberemos dedicarle una parte considerable de nuestro tiempo diariamente…)

Es de vital importancia que todos las personas que vayan a convivir con el animal, estén de acuerdo en la adquisición del animal, ya que todos, se deberán implicar tanto con su educación como con sus cuidados.

LA ELECCIÓN DEL ANIMAL
A la hora de elegir al animal que queremos adoptar, deberemos tener en cuenta diversos factores que harán que exista una mayor afinidad y por lo tanto, facilitarán la adaptación tanto del animal a la nueva casa como de la familia al animal.
El tiempo y espacio del que disponemos, pueden ser algunos de estos factores, también deberemos tener en cuenta si nosotros somos personas activas o más bien sedentarias, si hay niños o personas mayores en casa… Estos factores, serán vitales para la buena elección del animal. Si debe ser un cachorro o un adulto, grande o pequeño, activo o tranquilo… A pesar de que la elección final siempre será nuestra, deberemos dejar que los responsables del centro nos asesoren sobre el animal que mejor se podría adaptar a nuestras vidas y nuestro hogar.

LA “PRE ADOPCIÓN”
Lo ideal antes de llevarnos al animal a casa, sería acudir al refugio para DSCF2329pasear varias veces con él y así poder comprobar por nosotros mismos si realmente puede existir una afinidad con el animal elegido antes de llevarlo a nuestro hogar, ya que deberemos convivir con él durante los años de vida que le queden. Además, pasando tiempo con él, estaremos consiguiendo no ser un total desconocido para el animal y facilitará la adaptación al nuevo hogar.
Este periodo, también sería un buen momento para consensuar en familia las normas que se le van a establecer al animal una vez llegue a nuestro hogar (si entrará o no en las habitaciones, dónde comerá, si puede o no subir al sofá…) Estas normas deben ser pactadas antes de la llegada a casa, para poder llevarlas a la práctica desde el principio. Un error muy común es que los primeros días les solemos consentir todo y poco a poco les vamos limitando. Esto, dificulta que el animal comprenda y cumpla esas normas que no siempre han existido.
Antes de la llegada del animal a casa, también deberemos comprar aquellas cosas que vamos a necesitar: platos de agua y comida, correa, collar y/o arnés, colchoneta o camita (sobre todo si no puede subir al sofá, deberá tener un sitio “atractivo” dónde dormir), huesos para que pueda morder (esto es algo que les relaja bastante, debemos tener en cuenta, que sobre todo los primeros días, el animal estará sometido a una gran cantidad de cambios y esto puede causarles cierto estrés).

LA INTEGRACIÓN EN EL NUEVO HOGAR

FELICIDADES POR EL NUEVO MIEMBRO DE LA FAMÍLIA Y SOBRETODO POR HABERLO ADOPTADO:

Cuando adoptamos un animal, debemos tener una serie de cosas en cuenta. No siempre es así, pero el simple hecho de haber sido abandonados o de haber tenido que vivir en un refugio durante un tiempo, puede ocasionarles un trauma y por este motivo, suelen ser más sensibles, a veces miedosos o desconfiados (en este caso, el trabajo es mas específico).

Esto significa, que sobre todo al principio, deberemos ser pacientes con él y tratarle de forma amigable sin exigirle demasiado, deberemos tener en cuenta que durante los primeros 20 días aproximadamente, el perro está pasando su período de adaptación al nuevo hogar. Vamos a ver los pasos a seguir para la correcta integración de un animal en casa.
Este manual, está basado en la experiencia adquirida por los miembros del equipo de Canópolis a lo largo de cientos de adopciones. Esa misma experiencia nos dice que todos los animales son diferentes y que difícilmente encontraremos dos situaciones iguales ni una solución para todos los casos, aun así, creemos que los consejos que os detallamos a continuación, puede ser un buen principio para la integración de vuestra nueva mascota en casa.

LA IDENTIFICACIÓN:
Es muy importante que desde el primer momento el animal esté identificado. A pesar de llevar el chip, es muy aconsejable ponerle una chapita con tu número de teléfono ya que en caso de pérdida, es la forma más rápida a la hora de localizarte.

LAS NORMAS:
Es muy importante que desde el primer momento haya un consenso familiar sobre qué puede y no puede hacer el animal. Por ejemplo, si preferimos que no entre en las habitaciones, o que no suba al sofá, lo llevaremos a cabo desde el principio. En muchas ocasiones, cometemos el error de dejar que el animal haga todo lo que quiera al principio y luego vamos poniendo límites. Si lo hacemos de esta forma, será más difícil que el animal “acepte” estos límites ya que no entenderá por qué antes podía y ahora ya no puede.

Además de decidir ciertas normas, sería bueno tener claro desde el principio cual va a ser su lugar para dormir, para comer….

LA LLEGADA A CASA:
El primer día, es conveniente que el animal permanezca en casa con un ambiente seguro y tranquilo. Le dejaremos olisquear y examinar el terreno. Para darle a conocer a los miembros de la familia que viven en la casa, podría ser una buena idea dejar que sea el animal el que se vaya acercando a conocer a las diferentes personas en lugar de ir nosotros a él. Un error muy común, es que le prestamos demasiada atención los primeros días y esto hace que el perro cree una dependencia hacia nosotros que luego puede acabar generándonos un problema. Por eso, sobre todo al principio, fomentaremos que el perro sea capaz de gestionar y resolver situaciones sin tener nuestra atención puesta constantemente en él.
Si la vivienda es una casa con espacio, sería conveniente que permaneciera allí durante un par de días antes de sacarlo a pasear a otros lugares. De esta forma el animal aprenderá que este es su nuevo hogar sin estimularlo demasiado. Un exceso de estímulos durante los primeros días, puede provocarle cierta ansiedad.
Si por el contrario, la vivienda es un piso, lo dejaremos igualmente unas cuantas horas en el hogar y procederemos a sacarlo a la calle en horas más tranquilas, al anochecer sería un buen momento. Lo ideal sería que al principio diese varios paseos cortos (sólo para hacer sus necesidades y olfatear un poco el entorno) y volver a subir a casa, en lugar de uno muy largo. De esta forma, el animal se irá acostumbrando tanto a aguantarse sus necesidades, como a la zona en la que ahora vive y al retorno a su nuevo hogar. También, estaremos de alguna forma empezando a crear una rutina gradualmente, ya que poco a poco, iremos cambiando los “muchos paseos cortos” por cada vez menos paseos más largos.

LA COMIDA:
A veces, podemos encontrarnos con que en un principio les cuesta comer. Es totalmente normal, se está habituando a muchos cambios y les puede costar un poco ya que su rutina ha cambiado de repente. En este caso, intentaremos añadirle a su comida algo apetecible para ellos: un poquito de arroz hervido con pollo, trozos de salchicha, paté para perros… poco a poco podremos ir suprimiendo el “extra” e ir acostumbrándolo a la que será su dieta habitual. Si su dieta habitual va a ser una dieta natural, se le puede dar esto mismo desde un principio, con algún extra si fuese necesario, pero normalmente esta comida les gusta mucho más y se la comen mejor. Desde el refugio, recomendamos la dieta natural (casera) por los resultados que hemos visto en nuestros animales.

LOS PASEOS:
Lo primero que debemos entender es que no todos los animales son iguales y cada uno de ellos tendrá unas necesidades diferentes. Nos encontraremos con perros con ciertos miedos o inseguridades, perros muy acostumbrados a todo tipo de estímulos…
Por eso, el tipo de paseo y el tiempo del mismo, dependerá de lo que el animal tolere. Una buena señal para saber si para tu perro está siendo positivo el paseo es verlo olfatear el suelo, árboles, otros perros, etc… Cuando un animal tiene mucho miedo o está estresado, su capacidad de concentración para olfatear prácticamente queda anulada.
Si nuestro perro es un animal miedoso, intentaremos darle paseos cortos sin llegar a ver signos de estrés, ansiedad o miedo en la medida de lo posible. Sabemos que un animal está estresado cuando por ejemplo jadea mucho o se relame constantemente. Si tiene miedo, intentará huir o bien se quedará paralizado y no querrá caminar. Un buen indicador del estado del animal, siempre será su rabo.
En el caso de los animales miedosos, se aconseja llevarlo con arnés, ya que si hay algo que le asusta en algún momento, será más difícil que pueda escarparse (otra opción es incluso la de colocarle dos correas una en el collar y otra en el arnés, de esta forma, si se diese el caso de que el animal consiga escapar de una, tendremos la otra, que nos dará más tiempo para reaccionar.
Según el animal vaya aceptando y tolerando el nuevo entorno y sus estímulos, podremos ir alargando ese paseo y dándole más libertad. Podemos cambiar la correa por una más larga y sin soltarlo ir acostumbrándolo a la llamada.
Las primeras veces que decidamos soltarlo, debería ser en algún lugar controlado (un corre-can cerrado puede ser una buena opción, de esta forma, podremos comprobar si responde a nuestra llamada sin correr riesgos de que se nos escape).
Incluso cuando el animal responda a nuestra llamada, se aconseja soltar al animal en sitios controlados, sin mucha afluencia de gente, niños, ruidos y sin carreteras cercanas para evitar posibles sustos o accidentes.

POSIBLES PROBLEMAS QUE PODEMOS ENCONTRAR:
Miedo: Si habéis adoptado un perro miedoso o muy inseguro, nuestra misión, será la de darle esa confianza y seguridad que al animal le falta. Para hacerlo, debemos ser siempre, muy conscientes de nuestros movimientos. Nos moveremos de forma tranquila, con naturalidad, sin gritos y sin prisas, de esta forma, poco a poco, conseguiremos que el animal nos vea como un referente de seguridad. Nunca utilizaremos la fuerza física, ni para sentarle ni para tumbarle. Y sobre todo, como ya decíamos al principio, no forzarle a interaccionar con nosotros, dejar que sea él el que se vaya acercando a los miembros de la familia.
Conductas higiénicas no apropiadas: Los perros deben recobrar su rutina higiénica, ya que no será igual a la que tenía en el refugio. El estrés también les puede
generar incontinencia pasajera, que acaban dejando atrás con las rutinas, los paseos, y la estabilidad en su nueva vida. En la mayoría de los casos, solo es cuestión de días que se acostumbren a la nueva rutina.
Conductas destructivas: Estas conductas, normalmente suelen darse cuando se quedan solos y casi siempre, están generadas por un cierto nivel de estrés en el animal. Como ya hemos dicho, para que esto no suceda, es importante, no crear demasiada dependencia hacia nosotros. Excitarlo demasiado antes de marchar o anticiparle nuestra ausencia, pueden generar este tipo de conducta. Lo ideal, es acostumbrarlo paulatinamente a estar solo en casa. Primero por espacios cortos de tiempo y con los días, ir aumentando el tiempo. Procurar que en esos momentos, el animal, siempre disponga de alguna cosa que pueda mordisquear en caso de ponerse nervioso: juguetes, huesos… De esta forma, le ayudará a canalizar el estrés que siente en ese momento.
Si nos encontrásemos con alguna situación que no sepamos resolver porque se escapa de nuestros conocimientos, no debemos dudar en ponernos en contacto con el centro en el que fue adoptado para solventarlo lo antes posible. Si ellos no pudiesen ayudarnos a solventarlo, nos pondrán en contacto con alguna persona de confianza que nos pueda ayudar.
La mayor parte de problemas, si los tratamos desde el principio, suelen tener fácil solución, mientras que si se convierte en una costumbre serán más difíciles de resolver, aunque nunca o casi nunca imposible.

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