La situación de perros abandonados en España está desbordada. Con personas que cada vez compran más perros de raza porque quieren tener al perrito de moda, los que optamos por la adopción de los desahuciados, y los que trabajamos en protectoras estamos saturados de animales en nuestras casas y refugios.

En la mayoría de los países del norte de Europa este problema dejó de existir hace décadas porque se ha hecho una gran labor de concienciación y las autoridades se han implicado en materia de protección de animales poniendo en marcha legislaciones que han conseguido que en estos países las personas no abandonen, adopten, se eduquen, y sepan lo que es tener un animal en casa. En estos países, las protectoras se dedican desde hace años a importar perros y gatos abandonados de países como el nuestro, en los que hay graves carencias de medios para reducir el número de animales que acaban abandonados por falta de educación en la población.

Crece el número de entidades proteccionistas en España que sirven de puente entre el sur y el norte para que estos animales encuentren hogar en las familias de holandeses, alemanes, suizos, austriacos e ingleses que abren sus brazos para acoger a nuestros perros y gatos.

Estas protectoras envían semanalmente cientos de animales para descongestionar sus instalaciones que, sin este remedio, se hacinarían en sus jaulas y cercados con pocas esperanzas de encontrar su “forever home” (hogar para siempre).

Trifolium empezó así los primeros años, enviando perros a una protectora de Suiza hasta que un cachorro se sacrificó cuando llegó a este país al dar positivo de Leishmania. Decidimos entonces dejar de trabajar con esta entidad y concentrarnos en concienciar a la sociedad de nuestro entorno y encontrar casas por aquí. A la vez, nos dimos cuenta que enviar animales al norte, aunque quizás suponía una solución momentánea, no era más que ponerle una tirita al problema, en vez atajar el problema de raíz: la falta de concienciación respecto a los animales en general. Emprendimos grandes campañas de esterilización y adopción, poniendo carteles en las clínicas veterinarias y establecimientos comerciales con el fin de hacer reflexionar a la gente. Colaboramos con la Fundación Altarriba en conferencias internacionales, invitando a entidades proteccionistas como la Humane Society de EE.UU. y la RSPCA de Inglaterra para que las protectoras que entonces daban sus primeros pasitos pudieran aprender a mejor gestionar sus centros y campañas.

La verdad es que hay una creciente población española que ha cambiado su forma de pensar en estas dos décadas que llevamos trabajando. Adoptan, apadrinan, ofrecen sus casas para acogidas, y hacen labores de voluntariado excepcionales.

La cantidad de entidades que han surgido en este tiempo es maravillosa, y en la medida que pueden permiten que muchos animales encuentren un lugar en la sociedad sin acabar sacrificados, atropellados, o condenados.

Sin embargo, sigue habiendo un gran vacío en materia de concienciación y legislación. Y los animales no dejan de llegar a nuestras puertas. Sin una buena ley, sin medidas serias y efectivas, por más que mandemos animales al norte, no vamos a cambiar la situación.

 En Cataluña, Madrid, y alguna otra comunidad muchas entidades están importando animales del sur y centro de España. Pero que ocurre entonces? … saturación! Cual parece ser el remedio? Buscar familias en el norte.

Por la calle y en las salas de espera de los veterinarios se ve una inmensa cantidad de animales de raza: Golden Retrievers, Bulldogs, Chiuauas, Yorkies y Terriers. Las modas de las razas impide que los refugios podamos dar salida a nuestros preciosos chuchos. Nuestra sociedad, a la vez que se implica más con los animales, paralelamente un sector fashionista se decanta por la mascota con pedigree. Poder comprar perros de mil y pico Euros financiado por entidades prestamistas, permite que muchos pequeños bolsillos puedan abrir sus casas a perros de raza. Llevar de la correa al perro de moda cuando hay tantos animales emigrando al norte porque no hay suficientes adoptantes en España, nos demuestra el bajo nivel de educación que sufre nuestro país.

Sin buenas leyes y normativas, cada cual puede criar bichos de raza en sus casas o importarlos de granjas de cría intensiva y venderlos por fortunas a un sector de poca concienciación.

Les da igual de donde vengan estos animales o con qué problemas congénitos se los venden. Lo importante es ostentar el perro chato, mini, el del anuncio, el de la peli.

…Y mientras, los refugios se llenan, y estos buscan soluciones cargando furgonetas con rumbo al norte.

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