Si ya estás enterad@ que el pienso podría estar envenenando a tu perro o gato, quizás hayas emprendido el camino para encontrar una dieta natural y fresca que le pueda servir de verdadero alimento y no una espada de Damocles sobre su cabeza.  Quizás una enfermedad, alergia, o síndrome digestivo te haya animado a buscar alternativas.  Quizás estés escuchando por primera vez lo que es la Dieta Barf o ACBA (Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada), la dieta casera semicruda, la Dieta Grain-Free, o la Dieta Paleo o Ancestral. Pero, ¿has escuchado hablar de la Dieta Cetogénica?

Si en principio tu animal come natural y está sano, no tendría por que comer una dieta específica, pero, ¿y si padece diabetes, epilepsia, o algún tipo de cáncer?

La Dieta Cetogénica se desarrolló en los años 20 del siglo pasado por varios profesionales que buscaban soluciones para diabetes y epilepsia incontrolables antes de que se desarrollaran las drogas anticonvulsivas y la monitorización de la insulina.   En 1921, Rollin Woodyatt descubrió que el hígado producía unas sustancias conocidas como cetonas (acetona la más conocida). Sobre esta investigación, Russell Wilder de la prestigiosa Clínica Mayo de EE.UU. descubrió que si un sujeto consumía muy pocos hidratos de carbono y una gran cantidad de grasas, el cuerpo entraba en un estado inducido de Cetosis, parecido al proceso que se deriva del ayuno prolongado o la hambruna. Es decir, al no ingerir hidratos de carbono u otras formas  de azúcar como fuente de energía, el cuerpo entra en un estado en el que el hígado comienza a crear cetonas para quemar la grasa corporal como fuente de energía.

Sabemos que la práctica del ayuno en las culturas antiguas se practicaba como terapia o medicina para muchas dolencias, así como práctica espiritual para limpiar el cuerpo y el alma.  Wilder denominaría este método como la Dieta Cetogénica y la utilizaría por primera vez como terapia para tratar epilepsia.  Un compañero pediatra llamado Mynie Peterman, formularía la dieta original en la que se calcula un gramo de proteína por cada kilo de peso de un niño, de 10-15g de hidratos de carbono al día, y el resto de calorías a partir de grasas.  Este tipo de dieta le daría a Peterman unos resultados espectaculares. El 95% de sus pacientes infantiles experimentaban una mejora y el 60% dejaron de convulsionar. Ya en los años 30 la Dieta Cetogénica demostraba ser efectiva en el control de ataques de epilepsia en niños, adolescentes y adultos. Sin embargo, con la aparición de las drogas, en las próximas décadas la dieta se dejaría de lado hasta que recientemente ha vuelto a ganar popularidad.

La llegada de la Dieta Atkins, llamada así por su creador y el caso de Charlie, hijo de un productor de Hollywood y la lucha por encontrar una cura para su hijo (historia documentada en el filme con Meryll Streep (First do no harm), creando la Fundación Charlie para que otros niños se pudieran beneficiar del redescubrimiento de la dieta, ha llevado a médicos y nutricionistas a investigar más sobre el proceso de cetosis y como esta dieta puede prevenir y reducir también el cáncer.

Llevado al campo de animales, podemos observar que los perros y gatos domésticos se han visto obligados a comer altos niveles de hidratos de carbono de fuentes principalmente de cereales y sus subproductos como alimento de relleno barato en sus piensos en las últimas décadas.

A pesar de ser principalmente carnívoros, perros y gatos se están alimentando de comida que NO es biológicamente apropiada para ellos.

Además hay cada vez más estudios que apuntan a que una dieta rica en cereales, además de contener altos índices de glútenes, son hiperglucémicos (esto quiere decir que se convierten en azúcares una vez ingeridos) y por ende altamente inflamatorios y promotores del cáncer.

Por otro lado, se ha descubierto que las mitocondrias de las células cancerígenas tienen un defecto de combustión y no pueden alimentarse de la energía producida por grasas, solo generan energía a partir de azúcares. Sabiendo esto, ahora se cree que una dieta rica en cereales no solo puede provocar diabetes, si no que alimenta células tumorales, y de llevar al sujeto a un estado de inflamación crónico.

Con toda esta información de última hora, veterinarios como Ian Billinghurst (creador de la famosa Dieta Barf o cruda para perros y gatos ) en sus artículos en la Dog´s Naturally Magazine explica como reduciendo el consumo de hidratos de carbono, y eliminando el uso de cereales en la dieta de los cánidos y felinos, podemos no solo prevenir ese estado inflamatorio crónico que puede llevar al animal a desarrollar una larga lista de enfermedades autonimunes y degenerativas como el cáncer, si no que si ya se padece de cáncer, con esta dieta, se puede asfixiar el tumor o tumores, al dejar morir de hambre las células cancerígenas.

Con unas estadísticas alarmantes de los porcentajes de perros y gatos con cáncer en EE.UU. (Perros 1:1,61 y gatos 1:3. según datos de The Truth about Pet Cancer, Ty Bollinger, 2018), la Dieta Cetogénica podría significar la diferencia entre que un animal supere o no el cáncer. Acercarse a esta para prevenir, podría también significar que tu animal no padezca de esta u otra enfermedad inflamatoria y autoinmune. Cuando digo acercarse, me refiero a darle una dieta biológicamente apropiada sin ser tan estrictos, pues la dieta cetogénica es delicada para llevarla a cabo y se necesita la ayuda de un profesional para guiar al dueño del animal enfermo.

Ampliando el tema, sabiendo que una dieta en la que los cereales desaparecen de las recetas para dar paso a las grasas (mejor crudas- aceites vírgenes de primera presión en frío, o grasas animales sin cocinar ni procesar) como fuente de energía puede ayudar a prevenir que se desarrollen tumores, así como otros procesos inflamatorios.  Esta forma de alimentar a nuestros animales no hace si no acercarse mucho a lo que estas dos especies comerían en un estado natural y salvaje.  El Canis y el Felis Familiaris; es decir, tu perro, y tu gato, son descendientes de cánidos y felinos salvajes. Observando como se alimentan estos, veremos que principalmente se alimentan de presas, hierbas y algunas bayas o excrementos de otros animales.

En esta dieta, los hidratos de carbono son prácticamente inexistentes, y aunque muchos profesionales piensen que los perros, sobretodo, se han adaptado durante los milenios que han convivido con el hombre para poder asimilar más hidratos de carbono, esto no es sinónimo de que les favorezca.

Siempre digo que hay perros que pueden sobrevivir a base de pan y agua, pero, ¿en qué condiciones y cuanto tiempo? El hecho de que las versiones domésticas de cánidos y felinos hayan evolucionado para producir más amilasa y convertir el almidón de los hidratos en fuente de energía, no quiere decir que medren por ello. Más allá, una cosa es poder comer algo de cereal, algo de patata, pero no en las cantidades a las que les sometemos en la actualidad.

Los altos porcentajes de animales domésticos enfermos hoy en día debería causarnos alarma.

De hecho, ya muchos veterinarios se están percantando y se rebelan contra el sistema de comida industrial y sobrevacunación como principales causantes de enfermedades autoinmunes, degenerativas y cánceres. Igual que las dietas Barf, y Semicruda, la Dieta Cetogénica considera que cuanto menos cantidad de hidratos de carbono, sobretodo a partir de cereales, menos riesgo de inflamación y proliferación de cáncer, así como epilepsia y diabetes, obesidad, artrosis, etc.

Quizás no sea necesario para tu perro o gato seguir la Dieta Cetogénica si aún no padece ninguna enfermedad inflamatoria, pero sí que es interesante saber que sus bases pueden prevenirla. Quemar grasas es algo más natural en ellos que convertir hidratos de carbono en azúcares para quemarlos como fuente de energía. Y seguir lo que la Madre Naturaleza destinó para ellos es la mejor pauta.

Hace unas décadas nos desviamos del camino perdiendo el sentido común y la intuición. Dejándonos llevar por las grandes corporaciones y sus agendas económicas que poco contemplan la verdadera salud de nuestros animales. Hemos errado gravemente y es hora de rectificar. La salud empieza por la comida y no es difícil hacerlo bien. Aprenderemos junto a ellos a recuperarla nosotros también.

Tu perro o gato puede comer a base de estos alimentos (según el bolsillo serán unos u otros y quizás no puedan ser ecológicos, pero siempre se hará mejor así que no alimentando con piensos y latas procesado).

Para un perro que no necesita una dieta específica como la cetogénica, puede hacerse una dieta muy saludable equilibrada que previene enfermedades auntoinmunes con mínimo 70% de carne, 20% de verduras, 10% de grasas. Para un gato sería mínimo 85% de carne.

Es beneficioso siempre suplementar esta dieta básica con una fuente natural de omegas (Aceite de onagra, lino, cáñamo, camelina) y un superalimento como la espirulina, el aloe vera, o el vinagre de manzana (todas ricas en vitaminas, minerales y enzimas).

Mi método es el semicrudo, así que a excepción de las grasas que las doy crudas, salteo la verdura brevemente, y añado la carne solo el tiempo suficiente como para que quede hecha por fuera y cruda por dentro. A esto añado las semillas, frutos secos, lácteos fermentados, y/o huevos mientras la receta reposa, así solo se calienta, mezclando las grasas y aromas de estos sin perder sus mejores propiedades. Rico, sabroso, y sanísimo.

 

Por Gemma Knowles – Acupuntora, nutricionista, terapeuta de Flores de Bach, Reikista, fitoterapeuta y escritora

Bibliografía y más información:

Cocina Sana para tu Perro, Esfera de los Libros, de Gemma Knowles

The Truth About Cancer- www.thetruthaboutcancer.com/ketogenic-diet-weakens-cancer-cells/

The Ketogenic Diet- Dr Ian Billinghurst, Dog´s Naturally Magazine

 

 

 

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