Rayo llegó a nosotros en un estado deplorable.  Más que un caballo parecía un gran saco de huesos que casi no podía tenerse en pie. A pesar de padecer anemia y un problema hepático, la vida en el campo resultó ser su mejor medicina.  Con el tiempo recuperó su peso y su alegría de vivir al lado de viejos compañeros de cuadra (Rayo venía del Hipiclub de Gavá donde tuvieron que retirarle de la escuela por sus problemas de salud y se vino a Gerona a vivir su jubilación junto a Atila y Trufa, otros caballos que ya disfrutaban desde hacía tiempo de sus años de descanso tras haber sido caballos de ocio y trabajo en la hípica).

Con una dieta completamente natural, homeopatía, y mucho amor, a Rayo pudimos empezar a volver a montarle por los bosques de la selva Gerundense. Sin embargo, al cumplir un año con nosotros, a Rayo comenzaron a molestarle las moscas y a causarle una grave alergia de piel. El pobre caballo no paraba de rascarse contra los postes y los árboles, se mordía el pecho y los costados causándole heridas en varias zonas.  Una solución tópica, zumo recién exprimido de Aloe vera, y el vinagre de manzana con aceites esenciales eran los únicos remedios a nuestro alcance para aliviarle esta molesta condición. Su veterinaria nos dijo que tenía alergia a las picaduras de las moscas y que solo antibiótico y corticoides podían paliar su condición.

Sabemos bien que estos medicamentos tan solo alivian el problema temporalmente mientras afectan al hígado y al riñón, y no queríamos someter a Rayo a esa espiral de medicamentosis.

En esa época probamos de limpiarle la sangre con mezclas de hierbas depurativas como la cola de caballo, el cardo mariano, la ortiga, y el diente de león que le dábamos en tandas de un mes mezcladas con su grano de avena.  Parecía que mejoraba, pero no lo suficiente. Decidimos probar a darle probióticos ya que más que una alergia a las moscas parecía que su problema podría ser más bien digestivo.  Habiendo investigado bastante sobre el síndrome de intestino permeable en perros con alergias, creo que dimos en el clavo.

Hubo una evidente mejora de Rayo con la administración de una solución de probióticos que le dábamos vía oral y vía tópica. El caballo que, aunque había ganado mucho peso, no conseguía recuperar su peso normal, y los probióticos le ayudaron mucho. Sin embargo, no estábamos del todo conformes. El caballo seguía rascándose y a pesar de que las heridas en la cara, lomo y cuello habían desaparecido, la barriga y el pecho le hacían de rabiar.

Cuando tienes un animal a tu cargo al que ves padecer tanto de picores, padeces tú con él y te desesperas intentando encontrar cualquier cosa habida y por haber para aliviarle (menos los fármacos, claro!) Algo faltaba…

En Canópolis habíamos empezado a utilizar la arcilla blanca en algunos perros y gatos con distintos problemas de piel y de huesos.

Según Pancho Peire, la geoterapia o terapia con arcilla actúa como un potente depurador y antioxidante del sistema orgánico a todos los niveles.  La capacidad de la arcilla blanca para atrapar metales pesados y radicales libres, así como depósitos de calcio anómalos en las articulaciones, sistema sanguíneo y las vías urinarias para ser eliminados sin dificultad, permite que el cuerpo del sujeto recupere la homeostasis.

Sin pensarlo más, decidimos darle a Rayo arcilla blanca. Mezclada en su grano dos veces al día, Rayo empezó su nueva terapia.

A las dos semanas todas las heridas de Rayo habían desaparecido, y en un mes todas las zonas afectadas habían empezado a recuperar el pelo.

Fue espectacular! No hacíamos copio de su total recuperación. Pero además observamos otras mejoras en él. Recuperó su peso normal, y su aspecto anguloso, volvía a ser redondo y fibrado.  Toda su capa que se había tornado grisácea y áspera, volvía a cobrar una textura suave y aterciopelada, así como su color platino dorado original. Estaba precioso, y lo sabía. El animal, un enorme caballo bayo con pelo negro volvía a ser realmente feliz.

La inquietud constante de Rayo nos hizo pensar que era un caballo nervioso. No podías hacerle acupuntura, ni masaje. Su ansiedad se desvaneció con los picores que le traían loco. Ahora recibe mimos con júbilo y se puede tocarle en sus partes bajas sin miedo a recibir una coz de aviso de: Eh! Ahí, ni te lo pienses!.

Viendo a Rayo ahora disfrutando de su verdadera paz nos ha enseñado mucho acerca de las alergias. Nuestra medicina las diagnostica como resultado de un alergeno como en este caso las moscas, o en otros por algún alimento, o algún factor ambiental.

Sin embargo, cuantos más casos de alergias vemos o tratamos con éxito, nos damos cuenta que casi todos están relacionados con un problema de toxicidad en el cuerpo.

Ya sea el nivel de estrés de la vida moderna, la contaminación en los alimentos y el ambiente, o ambas cosas, el intestino se resiente, pierde su ph natural, y con ello, el equilibrio bacteriano.  Se pierde la mucosa y comienzan a traspasar las toxinas por la pared intestinal a la sangre; de ahí a la piel como primera defensa del organismo para eliminar lo que no puede de forma natural.  Si se suprime esta vía de escape con fármacos, estas toxinas se almacenan en tejidos grasos que pueden convertirse en lipomas en el mejor de los casos, en los peores se comprometen los sistemas vitales y se inflaman los tejidos dando paso, en última instancia, a lo peor: el cáncer.

Rayo, aliviado de una dermatitis crónica desesperante, y nosotros con él, hemos querido compartir esta experiencia con vosotros para dar fe de la Geoterapia o terapia con arcillas. Hay muchos animales que se están beneficiando de ella cuyas historias no compartimos en este artículo, pero os hemos contado el caso de Rayo siendo el más evidente y espectacular.  Si bien es verdad que tenemos alguno que se nos resiste, pues aceptamos que en la vida siempre habrá algún animal que te obliga a ir más allá para encontrar su cura.  Ahí estamos…

CONFERENCIA SOBRE GEOTERAPIA

Hace un tiempo organizamos una conferencia en la que invitamos a un experto en arcillas para que explicara a nuestro público sobre su uso en humanos y animales.  Escuchando a este experto, se nos quedaron varios conceptos interesantes que compartimos con vosotros.

Según él, en la vida existe tan solo una enfermedad: el envejecimiento.  Y esta tiene más de 10.000 síntomas que hemos clasificado en enfermedades con nombres modernos como esclerosis múltiple, Alzheimer, artrosis, demencia, fibromialgia, y un largo etc. Sin embargo no dejan de ser enfermedades cuyo origen se encuentra en el envejecimiento prematuro y anómalo del cuerpo. Parece ser que tanto nosotros como los animales estamos diseñados para llegar al final de nuestras vidas en buen estado. Podemos experimentar una ralentización normal de los metabolismos, pero la enfermedad no es sinónimo de envejecer. Esto ya lo dice el famoso médico Deepak Chopra* y profesionales de la rama más moderna de la medicina cuántica o la más tradicional como los profesionales de la Medicina Tradicional China y la Ayurvédica.

* Sanación Cuántica, Dr. Deepak Chopra y El Médico Cuántico, Dr. Amit Goswani

Comer tierras ya lo hacen los animales en la naturaleza y lo hacían nuestros antiguos tan atrás en la historia como los Neandertales a los que se les atribuyen largas expectativas de vida.  El hombre moderno y los animales que conviven con nosotros, no solo hemos perdido esta costumbre saludable, si no que estamos expuestos a una infinidad de factores que contribuyen a que nos encontremos en un estado de envejecimiento prematuro preocupante: wi-fis, contaminación ambiental y alimenticia, estrés, falta de descanso y sueño, etc.

En este panorama, nuestro cuerpo y el de nuestros animales enferma cada vez más temprano, saturado de toxinas que no podemos eliminar correctamente. Comer arcilla, permite que el cuerpo tenga una vía de escape y que estos contaminantes y radicales libres se eliminen sin causar los daños que confiere este envejecimiento prematuro que experimentamos.

Igual que comemos verduras, carnes, frutas, y bebemos agua, deberíamos comer arcillas como parte de nuestra dieta.

De momento, esta práctica se considera un remedio natural que pocos conocen y que se ha de hacer en tandas de un mes o dos, según algunos médicos naturópatas.  Sin embargo, tomando arcilla blanca en tandas más largas y en cantidades progresivamente más grandes se pueden experimentar recuperaciones en animales con muchos tipos de dolencias.  Nosotros estamos viendo en animales que llevan más de tres meses tomando arcilla blanca a diario como mejora la piel, la movilidad y los dolores relacionados, las uñas, la vista, los problemas urinarios, la Leishmaniosis con medicación, la epilepsia, las heridas, los hongos, los problemas intestinales crónicos, etc.  En algunos casos en los que no se ha visto mejora, al duplicar la dosis, es cuando hemos visto resultados. Así que a veces es cuestión de más y de más tiempo.

Para más información sobre la Geoterapia y como adquirir la arcilla blanca escribe a trifolium9@yahoo.es

Gemma Knowles  – Instituto Trifolium – Acupuntora, terapeuta de Flores de Bach, Maestra de Reiki, Nutricionista y escritora.

 

 

 

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